jueves, 16 de abril de 2009

A desalambrar

La colonia rural de Mones Quintela, ubicada a unos 20 kilómetros de la ciudad de Bella Unión, en el departamento de Artigas, inauguró el sábado pasado un servicio de internet inalámbrico de acceso gratuito para toda la población. De esta manera el centro poblado pasa a ser el primero del país en contar con este servicio. El proyecto fue una iniciativa conjunta de la cooperativa Calpica (que proporcionó la antena wi-fi) y la Red de Apoyo al Plan Ceibal (RAP-Ceibal), que estuvo a cargo de los aspectos técnicos de la instalación.

Ignacio Montero, integrante del grupo RAP-Ceibal de Bella Unión, dijo a la diaria que todo comenzó con una jornada voluntaria realizada en la escuela de la zona, cuando los padres de los niños que tenían sus laptops del Plan Ceibal les informaron que Calpica, el primer ingenio azucarero de la zona, bloqueaba la señal inalámbrica que se emitía en la escuela y en parte de los alrededores.

Actualmente, Calpica es una cooperativa de riego que les vende agua a los productores de caña y arroz. “Enseguida nos preguntamos cómo podíamos solucionar eso y hablando con el presidente y el secretario de Calpica, que cumplen sus funciones en forma honoraria, surgió la idea de instalar una antena allí para todo el pueblo. Pensaron que era caro hacerlo, pero cuando presentamos los costos, en dos semanas estaba listo”, dijo Montero, que se encargó él mismo de realizar el equipo en forma casera. Consiguió un router y se las ingenió para construir una antena. Todo eso lo adaptó para ser instalado en el exterior, con ayuda del libro Redes inalámbricas para países en desarrollo. Puso el router dentro de un táper y de una caja de madera con una base de hierro que va pegada a la antena. Luego se hizo el cableado de redes.

El resultado fue una antena unidireccional con alcance de 15 kilómetros a la redonda que provee de conexión sin cables a todo el pueblo.

¿Y Antel no puso el grito en el cielo? Montero dijo que no y explicó que esto se debe a que Calpica, en términos legales, es dueño del territorio donde se asienta el poblado de Mones Quintela. “En el contrato de ADSL se especifica que podés compartir tu conexión dentro de tu predio o terreno. Resulta que hasta la escuela está construida dentro del terreno de Calpica”, explicó.

En Mones Quintela hay más de 80 niños que tienen sus laptops verde manzana y se van a beneficiar con esta antena. Pero ellos no son los únicos beneficiarios, ya que los padres de los niños también utilizan la web para chequear los números de la quiniela, leer el diario y consultar las tasas de cambio, entre otras cosas.

“Una cosa que se especificó en el contrato es que el poblado no le va a dar soporte a la conexión; si mañana cae un rayo y parte la antena, Calpica se encargará de arreglarla.

Como contrapartida, la gente no tiene derecho a reclamar si la empresa demora 15 días en reparar la conexión”, dijo.

La conexión funciona sólo para las máquinas del Plan Ceibal. “Registramos una por una las máquinas y las cargamos en el router para que sólo ésas entren; además, les dimos una contraseña a los usuarios. La conexión está habilitada desde las 8.00 a las 22.00: no queremos que de madrugada haya niños enganchados en internet”, dijo Montero.

Las máquinas cuentan con filtros para evitar el acceso a pornografía y contenidos violentos. Sin embargo, Montero considera que éstos no son lo suficientemente efectivos, ya que todos los días se generan millones de páginas nuevas y no es posible determinar de antemano los contenidos de una página.

Sin duda, es un problema que será necesario solucionar; de momento, si los usuarios ingresan a una página a la que no deberían, la primera vez la máquina avisa y la segunda, se bloquea el servicio.

Se atribuye el origen de esta iniciativa a una estudiante de Economía, Anick Peter, que en 2007 presentó a la ONG Uruguay de las Ideas, que realiza el concurso Tus Ideas Valen, un proyecto denominado Ciudades inalámbricas en el que planteaba una forma de acercar la conectividad a internet a poblados de menos de 2.500 habitantes, con el objetivo social de descentralizar el acceso a la información y democratizar el conocimiento. En ese entonces propuso implementar una tecnología denominada Wimax -con una cobertura de 48 kilómetros a la redonda- para que, entre otras cosas, los jóvenes pudieran estudiar a distancia. “Ignacio Montero, que es estudiante de ingeniería, me explicó que esa tecnología, que en ese momento era revolucionaria, no era la más adecuada porque existe lo que se conoce como dispersores (la lluvia, las vacas) y había tecnologías más económicas que se podían aplicar mejor. Él se encargó de colocar la antena en Mones Quintela”, dijo Peter.

Por su parte, Lilián Intrieri, tutora de la Dirección de Ciencia y Desarrollo del Ministerio de Educación, que supervisó el proyecto, destacó la colaboración de los privados y dijo que todo fue mérito de los jóvenes.

Las próximas experiencias de ciudades inalámbricas se desarrollarán en Paysandú y en Artigas, donde se implementarán plazas wi-fi como las que ya hay en el departamento de Rocha.

La Diaria, 16 de abril de 2009 - SS

No hay comentarios:

Publicar un comentario